
Si te animas, golea. Alemania, en su primera presentación y Uruguay, en su segunda, ya se habían animado a romper redes. Ahora, fue el turno de la selección Argentina por el Grupo B.
Superioridad unánime. Los de Diego Maradona fueron siempre superiores a los de Huh Jung Moo. Mayor posesión de balón (que se perdió en el comienzo y en el final de la segunda mitad) y mayor peligrosidad ofensiva (11 remates a puerta de argentina vs 2 de los coreanos)fueron claves para entender la goleada.
Los sudamericanos se animaron a jugar por bajo, rotando el balón, atacando por derecha, izquierda y por el centro. La clave estuvo en la pelota parada: los asiáticos no podían recuperar el balón y por eso no tenían otra opción que cometerle infracción a los atacantes argentinos. Y allí funcionaron las jugadas preparadas durante los entrenamientos para peligrar el arco defendido por Jung.
La pipita del laboratorio. La contundencia de la selección argentina se explica de dos maneras. Primero, por las buenas ejecuciones desde los balones detenidos, donde Argentina demostró tener bien ensayadas sus opciones. Y segundo, por el máximo artillero del Real Madrid, Gonzalo Higuain (foto), quién estuvo fino de cara al gol y concretó en tres oportunidades. De esta manera quedo como el máximo goleador de la Copa del Mundo hasta el momento.
Goles y más goles. El primero se dio a los 17 minutos de la parte inicial cuando un tiro libre ejecutado por Lionel Messi se desvió en la pierna de Park Chu Young y termino con la Jabulani en el fondo del arco surcoreano.
El segundo, a los 33 del mismo episodio, encontró una buena combinación entre Messi y Di María que concluyó en un centro que, luego de ser peinado por el ingresado Burdisso, encontró en posición legal a Higuain, quien con un cabezazo de pique al suelo, logro batir al portero asiático y estampar el 2-0 parcial.
Luego, el descuento. Un error del zaguero Martín Demichelis fue aprovechado por Lee Chung Yong, quien se llevó el balón y supo cómo definir ante la salida del arquero Romero para darle el descuento a su seleccionado justo antes de finalizar la primera etapa.
El tercero, para no sufrir más. En el comienzo de la segunda mitad el conjunto surcoreano creció y se animo a ir por la igualdad, pero sin claridad. El partido se hizo parejo hasta que otra vez Higuain apareció, tras una buena triangulación con Messi y el ingresado Agüero, y aprovechó un rebote para marcar por segunda vez en el match.
El cuarto, para ponerlo en un cuadrito. Otra vez la combinación Messi-Agüero-Higuain dio sus frutos. Otra gran triangulación finalizo con el centro del jugador del Atlético Madrid a la cabeza de Higuain, quien definió cruzado para cerrar el score.
Y así, así. De esta forma Argentina dejó en claro su candidatura para sumar su tercera estrella mundialista. De mantener este juego y efectividad será difícil voltearlo.
Levántate y anda. Corea del Sur deberá ganar su último cotejo, ante Nigeria, para acceder a los octavos de final.

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